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Teñidos Vegetales: Un conocimiento ancestral opacado por la moda rápida pero resiliente por nuestras comunidades.


 

 

 

Por Milagros Dávalos Flores

 

Gracias a la globalización, la moda rápida o fast fashion encalo en la sociedad imponiendo un estilo de vestimenta seductora para la gente, pero dañina para el planeta. Lo cual hizo que perdiéramos esa tradición de pintar nuestras telas con teñidos provenientes de las plantas, ya que es un trabajo de paciencia y de ir al ritmo de la naturaleza, pero con la moda rápida no es así, todo es inmediato, y puedes encontrar todos los colores que deseas durante todo el año, satisfaciendo la necesidad del cliente inmediato, lo que nos llevó a no seguir trabajando con la naturaleza dejando de lado esta tradición, pero gracias a algunas comunidades  que fueron resilientes a lo largo del tiempo con esta actividad ancestral, es que podemos darnos una oportunidad de ayudar al planeta.

 

¿Qué problemas ocasiona los teñidos sintéticos al planeta?

 

 

Según reportes, la industria textil es el segundo contaminante después del petróleo, es el 20 % de la contaminación del agua y el 10% de los gases de efecto invernadero. Esto nos trae graves problemas en el sector agropecuario, ya que el agua es la fuente principal para este sector, lo que nos perjudica a nosotros como consumidores, generando un impacto en nuestra salud.

También perjudica a los que lo manipulan estas sustancias tóxicas; al no tener una vestimenta de seguridad adecuada a la hora de trabajarlo, inhalando estas sustancias toxicas, nocivas para su salud.

Estas son algunas sustancias tóxicas utilizada por la moda rápida: Arilamidas, formaldehido, dimetilfulmarato, ftalatos, metales pesados como níquel, cromo, cadmio, plomo, mercurio, parafinas cloradas, todas estas pueden ocasionar enfermedades cancerígenas, problemas respiratorios, hepáticos y dermatitis. Recuerda que no solo daña al que manipula, si no a toda la población, ya que esto genera un impacto en la cadena alimenticia de todo ser vivo, al contaminarse el agua de los ríos, mares y lagos, el suelo y aire. Uno de los lugares  en donde se lleva acabo con mayor fuerza esta actividad, es Bangladesh, ubicado en la India, cuyo río se ve afectado, presentando distintos colores debido al vertido de aguas mezcladas con los tintes, de esto puedes tener mayor información en el documental “River blue”, en donde nos muestra el impacto que genera la moda rápida a nivel ambiental , social y cultural. 

 

Una mirada al conocimiento ancestral como solución

 

 

Los teñidos vegetales es una actividad milenaria que se viene realizando en América latina, el Caribe y Asia, haciendo uso de las raíces, ramas, hojas, y flores.

Según Antonio Brack un científico peruano que estudio la biodiversidad de nuestro país, en su libro “Diccionario enciclopédico de plantas útiles del Perú”, nos comenta que el Perú es uno de los países que goza de una amplia biodiversidad, de muchos ecosistemas, y con una flora que cuenta con aproximadamente 25 000 especies, de las cuales 134 especies son usadas como plantas tintóreas; por lo que en el Perú tenemos una amplia variedad de especies por experimentar y que poco a poco se ira investigando y exponiendo las variedades de colores que podemos obtener de esta maravillosa técnica ancestral, así contribuimos a que no sea olvida esta especie, que sea valorada por la sociedad y que pueda generar un ingreso económico extra para la comunidades, y así mejorar las condiciones de su familia. 

 

 

Mientras tanto Killa viene realizando en conjunto con la Asociación de Artesanas Yanesha Wamprat de Lomalinda en Palcazú, Pasco, la extracción de tintes naturales de diversas plantas como como yetsniol, matico, tabaquillo, eucalipto, cúrcuma, mango, payón, entre otros.  Estos son molidos y hervidos, teniendo como resultado diversos colores. Asimismo, se usan fijadores para que el color permanezca a la tela como el sulfato de cobre y sulfato de hierro, entre otros.

 

 

 

 Por todo esto es una gran opción de usar teñidos vegetales, ya que no va generar sustancias tóxicas al ambiente, lo cual son perjudiciales para la salud de todo ser vivo; también rescatamos especies, dándole un valor agregado para la industria textil, generando ingresos extras para las comunidades y mejorando su calidad de vida, pero sobre todo valorizamos nuestra identidad étnica.

 

 

Mágicos colores extraídos de la naturaleza

 

 

Un estudio ha demostrado que el origen y uso de los colorantes y tintes naturales tienen una connotación mágica, pues son regalos de sus divinidades y los atribuían poderes sobrenaturales tanto para ganar la guerra, curarse de las enfermedades, obtener piezas en las cacerías o asegurarse una vida supraterrenal tranquila, destacando el achiote (Bixa Orellana) que origina el color rojo y el huito (Genipa americana) el color negro, como los más sagrados y utilizados, seguido de la cúrcuma o guisador (Curcuma longa) responsable del color amarillo.

 Otros colores probados en Killa son con la pepa de palto que se obtiene un color rosado, con las hojas del nogal podemos obtener un marrón caramelo, las cáscaras de cebolla un color oro, la corteza del payón un anaranjado intenso, entre otros.

 

 

La naturaleza nunca me deja de sorprender, cada vez descubro maravillas que podemos obtener de ella, y me enseña a volver a ella, a conectar con su sabiduría, así que de nosotros depende como consumidores ser lo héroes de lograr estos cambios, con una compra responsable y consciente para evitar más daños al planeta, ¿y tú te unes a esta moda de inteligencia natural?

 


1 comentario


  • Edith Herrera

    Nuestra madre tierra nos brinda todas sus bondades,plantas tintóreas que usadas desde tiempos milenarios por nuestras comunidades nos regalan la magia del color que debemos admirar y valorar.


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